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Chile: ¿Bienvenidos?, los inmigrantes

1era Parte

elmostrador.cl

¿Y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero?

De “Si vas para Chile” de Chito Faró (1942)

 

Conversando con un haitiano que trabaja de bombero en un servicentro, me llamó la atención lo bien  que se las “arreglaba” con el  castellano. Lo había aprendido en República Dominicana. ¿Para qué?, pregunté. Porque quería integrarse bien en  Chile, me respondió.  Para otra ocasión, coincidí en el aeropuerto con un vuelo que traía mayoritariamente pasajeros haitianos. Todos con su “mejor pinta”, con una buena maleta.  Era notorio que se habían preparado para un largo viaje, con la esperanza puesta en una vida digna y mejor.

No se trata de  casos aislados, ni suceden solo en grandes ciudades. Ya los tenemos en Buin y Paine. También en el campo. ¿Por qué llaman la atención los haitianos?

Hay que decir las cosas por su nombre: por el color de su piel. ¿Por qué no ocurre lo mismo con un “gringo” o con un inmigrante de un país vecino, peruano o boliviano, entre otros? El hablar con dificultad nuestro idioma- como los primeros- o con un acento distinto- como nuestros vecinos- nos parece “divertido”. En el caso de los haitianos- que hablan un idioma complicado; el creole, no solo parece curioso el idioma. Así somos de discriminadores. Admiramos a los más claros y vemos por encima del hombro a los más oscuros.

Aun así, ¿se han preguntado por qué los haitianos han elegido precisamente Chile como uno de sus destinos?. ¿Hemos valorado, que no obstante las limitaciones materiales que padecieron en su patria, hayan decidido trasladarse a un país como el nuestro, con un idioma, costumbres  y un clima tan diferente?

Parece que no fuera problema para ellos . Han demostrado estar dispuestos a  trabajar duro para forjarse un porvenir mejor. El idioma no constituye una barrera para ellos. Están dispuesto a aprenderlo. Así vemos  a los que no tuvieron la suerte del bombero, asistir a cursos de castellano, como los que dicta  el Centro Cultural de Paine. Tienen ganas de ser respetados como uno más en nuestras comunidades.

Pero, ¿basta con aprender el idioma? ¿Qué hacemos para integrarlos en actividades comunitarias, como-por ejemplo- el deporte, para lo que  cuentan con condiciones privilegiadas? Me comentaba un dirigente deportivo que hay limitaciones para su participación en las ligas de futbol, por su condición de extranjeros. Claramente algo falla aquí. ¿no tenemos ligas de futbol amateur?  ¿O le queda a éste solo su nombre?

Demos un real sentido al vals de Chito Faró.

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